Miércoles 22/02/2012
Transcripción e imágenes del Libro: “Despertando los Recuerdos. Un Recorrido por la Historia de la Ciudad de Bovril y Zonas Vecinas”, de Genaro Tomás O. Gaitz y Alcides Darío Coronel (Gentileza de los autores)

Se da por históricamente supuesto que todo pueblo se fundó al lado o, por lo menos, en las cercanías de una fuente natural de agua, elemento vital para la subsistencia humana. Además se busca siempre la accesibilidad a las vías de comunicación de los pobladores ya existentes.

En el caso de Bovril, no se dio ninguna de las mencionadas circunstancias, no hubo y no hay fuentes naturales de aguas permanentes y las vías de comunicación terrestres eran muy rudimentarias. No olvidemos que estamos muy cerca de la ruta que Belgrano siguió en su viaje al Paraguay allá por el 1810.

Podemos suponer entonces que fue otra la causa del origen de la fundación de nuestra localidad.

En la gestación de la actual ciudad de Bovril y el dinámico crecimiento inicial de la misma, intervinieron –a nuestro juicio– tres factores: 1) la empresa Bovril Limitada: autora del trazado fundacional de la localidad y de su nombre, y que cedió el territorio para su conformación; 2) el ferrocarril: artífice de la colonización y promotor del desarrollo económico posterior; y 3) la oleada de inmigrantes europeos que poblaron la zona.

La Compañía Bovril Limitada

La ciudad de Bovril debe su nombre y fundación a una empresa británica hoy desaparecida: “Bovril Limited”: Bovril Limitada, conocida en nuestro país también como “Sociedad Argentina Bovril”, o “Compañía Bovril”, que, entre fines del siglo XIX y comienzos del Siglo XX, edificó un imperio económico de carácter mundial dentro de la industria de la carne vacuna y sus derivados. Fue esta compañía la autora del trazado fundacional de lo que hoy es la ciudad de Bovril, la cual obviamente debe a la referida empresa su nombre.

A fines del siglo XIX, se instaló en el entonces pequeño pueblo de Santa Elena, en el norte de Entre Ríos, el primer saladero y fábrica de extracto de carne de la empresa “Kemmerich y Giebert”, con sede en Amberes, Bélgica, que introduce los últimos adelantos técnicos de la industria internacional. Dichos adelantos se deben a dos pioneros alemanes de la industria de la carne: el químico Justus Von Liebig (uno de los científicos más destacados del siglo XIX) y su colega, el ingeniero Georg Christian Giebert. El Barón Von Liebig creó un nuevo producto: el “extracto de carne”, mientras que Giebert tuvo a su cargo los detalles prácticos de su elaboración.

En el año 1909 Kemmerich y Giebert vendieron el frigorífico y los campos en Santa Elena a la empresa británica “Establecimientos Argentinos de Bovril Limitada”, de capitales y directorio en Londres.

Bovril Limitada había sido fundada en Londres en el año 1889 por el escocés John Lawson Johnston (1839-1900), quien, luego de vivir unos años en Canadá, había emigrado hacia Inglaterra, para fabricar su propio invento: extracto de carne de vaca llamado "Bovril", que obtuvo inmediatamente el reconocimiento mundial. Este extracto abrió un nuevo horizonte en la industria del procesamiento de la carne.

El nombre “Bovril” (registrado en 1887) viene (parcialmente) del latín: “bos”, del genitivo “bovis”, que significa: “buey” o “toro/vaca”, y la terminación “vril” proviene del nombre inventado por el escritor de la década del 70 del siglo XIX: Edward George Earl Bulwer-Lytton, quien popularizó una novela: “The Coming Race”, sobre una raza humanoide subterránea que tenía un control mental, y unas energías devastadoras proporcionadas por un líquido, el cual se denominaba “Vril”.

Bovril Limitada tenía sus escritorios en Buenos Aires y miles de hectáreas de tierra en varias provincias, con las cuales alimentaba el frigorífico.

En su época de auge, la compañía poseía estancias completas en nuestro país, que eran equivalentes en tamaño a la mitad de Inglaterra, y mantenía cerca de 1.500.000 cabezas de ganado. En Entre Ríos, la compañía tenía hacia el año 1926 un total de 131.917 hectáreas.

Sus productos enlatados y el famoso extracto de carne “Bovril” eran envasados en Argentina y enviados directamente a Inglaterra para su consumo.

En 1970 el nieto del fundador de la Compañía, Sir Ian Lawson Johnston (heredero al título de Lord Luke, adquirido por su padre), decidió vender la compañía Bovril a la British Company Cavenham; la empresa adquirió el frigorífico y los campos de Entre Ríos junto con las propiedades de Bovril en el mundo entero. En 1973 Cavenham vendió el frigorífico a SAFRA, sociedad de ganaderos santafecinos que lo operaron hasta 1984, en que pasa a la administración del gobierno provincial, que lo privatiza en 1991.

Hoy en día, la marca Bovril y todos los objetos acerca de sus campañas publicitarias son muy populares entre los coleccionistas de todo el mundo y muy costosas.

La Llegada del Ferrocarril

Estimamos que el puntapié inicial para el surgimiento de lo que sería la primitiva “Colonia y Pueblo Bovril” fue dado por la Ley Nacional Nº 4.484 del 6 de octubre de 1904, que concedió a don Rafael Aranda la construcción y explotación de una línea férrea desde el Puerto de Diamante a Curuzú Cuatiá, con ramales a Villaguay, a Chajarí y La Paz. Dicha Ley sería derogada por su similar Nº 6.341 del 2 de septiembre de 1909.

Aranda dejó caer la concesión, debiendo entonces realizar el Gobierno Nacional los estudios correspondientes. La Ley Nº 5.077 autorizó una modificación en el trazado y lo amplió con un ramal de San José de Feliciano a Sauce (Corrientes).

El tramo Crespo-Hasenkamp quedó habilitado al servicio público el 1º de septiembre de 1907. Posteriormente, entre fines de 1910 y principios de 1911, se reinició el tendido de dicha línea férrea; se partió del Km 0, porque Hasenkamp es punto de partida para la sección a Federal, hecho éste que provocará la fundación de pueblos cada 25 km, aproximadamente. Así:

  • De Hasenkamp a Alcaraz hay 28 km.
  • De Alcaraz a Bovril hay 22 km.
  • De Bovril a Sauce de Luna hay 25 km.
  • De Sauce de Luna a Bernardi hay 26 km.

Esta distancia estaba motivada por diversas causas:

  • Necesidad de abastecimiento de las locomotoras (agua, carbón, etc.).
  • Distancias más cortas para concentrar materia prima en un acopio de la producción circundante, ya que el peso de la carga de los carros, los caminos de tierra y, a menudo, las inclemencias del tiempo, no permitían un trayecto mayor.
  • Necesidad de asegurar cruce de trenes y de desperfectos de máquinas entre una y otra estación.
  • La situación de mantener el mínimo de sus pérdidas de peso a los animales transportados

El tendido de rieles comenzó con la previa acumulación en grandes cantidades de los materiales necesarios: rieles, durmientes, eclisas (mordazas de rieles), postes telegráficos, elementos de alambrado, etc.), todo lo cual se acumulaba en el taller, lugar donde se preparaban para su posterior utilización (golpeado de los durmientes para asentar los rieles, perforación para los tirafondos, clavos, perforación de postes para los alambrados y los teléfonos y telégrafos).

Una cantina proveía de toda clase de artículos para sobrevivir (incluyendo las bebidas alcohólicas, causa de ocasionales reyertas), calzado y ropa. El personal técnico y los obreros habitaban en carpas, mientras que los ingenieros vivían en vagones con algún tipo de confort.

Cuadrillas de trabajadores se ocupaban de la instalación de molinos de viento apoyados por motor para la extracción del agua potable, y del tendido de las vías; estas cuadrillas estaban conformadas generalmente por un centenar de personas de distintas nacionalidades (italianos, polacos, rusos, etc.).

Cuando las vías férreas habían avanzado varios kilómetros, los terraplenes ya estaban construidos de antemano; luego vino el tendido de rieles con basamento de quebracho colorado y el alambrado de la zona de vías, así como la elevación de las líneas telefónicas y telegráficas.

En 1911 llegaron las vías hasta la zona que luego sería Bovril. En 1912 se dio por terminado el ramal ferroviario que había partido de Hasenkamp hasta Federal, mientras que el 3 de noviembre de 1912, en el kilómetro 49 de dicho trazado, se comenzó a construir el edificio de la estación de pasajeros de Bovril, que fue habilitada, junto con el mencionado ramal, el 11 de abril de 1914, iniciando así su labor un año después de la fundación de la localidad, como veremos más adelante.

Convertido este paraje en punta de riel, la estación pasó a ser un centro acopiador de los productos que luego se comercializarían, construyéndose tres grandes galpones o estibas a la intemperie alrededor del edificio (sobreviviendo dos de ellos hasta el día de hoy), a lo que luego se sumarían otras construcciones ferroviarias cercanas a la estación.

El ferrocarril, además de ser el artífice del nuevo pueblo, sería durante décadas el eje de su actividad económica y el consecuente progreso de la localidad.

La Fundación – Conformación del Pueblo

Los primeros asentamientos humanos en lo que hoy es Bovril estuvieron constituidos principalmente por ingenieros, topógrafos y peones del ferrocarril en construcción, que hicieron primero las mensuras, es decir, la demarcación de las manzanas del futuro pueblo a crearse y de las chacras adyacentes hacia las Estancias de la Compañía Bovril (Adivinos, Durazno, Alcaracito, Carrasco y Viraró), y después realizaron el terraplenado. Junto con ellos, vinieron los proveedores que, necesariamente, están en toda comunidad; todos llegaron con las vías a partir de 1911 y no se afincaron, permaneciendo hasta habilitarse el ramal férreo en 1914.

No obstante lo expuesto, la tradición oral indica que, al mismo tiempo que los trabajadores ferroviarios, habrían habitado esta zona algunas familias, dedicadas a la producción de leña y carbón vegetal.

El 20 de Febrero de 1913, se trasladó a la ciudad de Paraná un grupo de vecinos que habitaban esta zona; los mismos, con la intermediación del Sr. Pablo Guarrochena, en representación de la Sociedad Argentina Bovril, presentaron al Gobierno Provincial, encabezado por el Sr. Prócoro Crespo, el plano fundacional de la “Colonia y Pueblo Bovril”, que fuera realizado por el Agrimensor Antonio Tost y el Ingeniero Civil César Menegazzo. Dicho plano contemplaba así la conformación de un nuevo poblado, que llevaría el nombre de la empresa británica que cedería las tierras.

El 26 de Marzo de 1913, el Gobernador de la Provincia resolvió la aprobación del trazado presentado por la compañía Bovril, creando así la “Colonia y Pueblo Bovril”, que hasta entonces se llamaban “Km 49”. Esta fecha sería reconocida en el año 1992 como fecha oficial de fundación por el Honorable Concejo Deliberante de Bovril, mediante Ordenanza Nº 235/92

Al aprobar dicho trazado, el Gobierno Provincial obligó a la Sociedad Argentina Bovril, en carácter de propietaria de las tierras, a dejar reservas fiscales, es decir, superficies destinadas a edificios y espacios públicos: una plaza, una escuela, una comisaría, un cementerio, calles y avenidas.

La medida se completaría con el remate en la ciudad de La Paz de las tierras que hoy son la ciudad de Bovril y colonias aledañas, efectuado el 13 de abril de 1913.

A partir del remate de las tierras de Colonia y Pueblo Bovril, llegaron numerosos pobladores a la flamante localidad.

La mayoría de las primeras viviendas respondían al típico estilo arquitectónico británico de la época, siendo construidas con techo de zinc a dos o más aguas, paredes también de zinc, y madera terciada para el piso y el revestimiento interior; estas viviendas, construidas la mayoría por la Compañía Bovril, eran conocidas popularmente como “casas de los ingleses”.

Entre las más importantes de aquellas primitivas construcciones de zinc, en cuanto a dimensiones y estética, se cuentan la casa de negocio de Eduardo Guarrochena y la vivienda de José Boleas, esta última era el centro de reunión de la época, utilizándose además como fonda y salón de fiestas; la vivienda de Boleas estaba ubicada en el actual predio de la empresa Telecom. Una edificación que ha sobrevivido hasta el día de hoy para dar testimonio de aquella época es la casa ubicada en Av. Presidente Perón, en el acceso al paso a nivel.

También, aunque más escasas, en 1913 había algunas edificaciones de material, como el que fuera utilizado como almacén por don Pascual Freiberg (la primera casa de material) y el negocio del señor Mario Esper (Almacén “La Confianza”

La población inicial fue creciendo alrededor del floreciente negocio que era la explotación de los montes, con una gran producción de maderas, leña y carbón, de cereales, carne y lana, que llegaban a Buenos Aires a través de los ferrocarriles.

El ferrocarril, en funcionamiento desde el 11 de abril de 1914, brindó el medio de llegar a los mercados de consumo con la enorme y extraordinaria riqueza forestal que guardaban los montes vírgenes. En aquél entonces, y por varias décadas, las cosechas procedentes de las colonias vecinas se almacenaban en los galpones del ferrocarril, a la espera de ser cargadas en los trenes.

Con el alambrado de los solares, que comenzó por ese entonces, y la construcción de varias casas de ladrillos, la población de Bovril empezó a definir una especie de Villa, continuando en su ritmo de prosperidad durante un período de varios años, en que logró un ponderable progreso. Para 1914, fecha en que se habilitó la estación del ferrocarril, Bovril tenía 2.350 habitantes.

Al promediar el año 1915, la población, ya numerosa, vivía una era de franca y notable prosperidad. La Primera Guerra Mundial de 1914-1918 favoreció la valorización de los productos forestales, cuya explotación se intensificaba cada vez más con la afluencia continua de nuevos pobladores, que más tarde se afincaron en las colonias circundantes.

Ese primer asentamiento denominado Colonia y Pueblo Bovril, con los años, fue patria de inmigrantes que en gran número llegaron a estas tierras, al igual que a otros puntos de la provincia, en el marco de la oleada inmigratoria que experimentara nuestro país desde mediados del Siglo XIX hasta las primeras décadas del Siglo XX. Entre Ríos –gracias a la empresa pobladora iniciada por Justo José de Urquiza– se caracterizó en ese período por el desarrollo de colonias, es decir, aldeas o pequeños pueblos donde se asentaron las familias para trabajar en el campo. A nuestra ciudad arribaron así: italianos, españoles, sirios-libaneses, rusos-alemanes, y judíos.

Las mencionadas inmigraciones se prolongaron aproximadamente hasta la tercera década del siglo pasado, luego de lo cual disminuyeron hasta hacerse nulas.

La amalgama de nacionalidades provenientes del proceso colonizador supo convivir en paz y armonía en su nuevo hogar; no lo turbaban prejuicios de raza, ni recelos confesionales. Seres venidos de todos los rincones de Europa adoptaron al instante las prácticas vernáculas.

La ciudad de Bovril, al igual que tantos pueblos del interior, ha nacido de una búsqueda incansable de hombres y mujeres sedientos de fundar una nueva vida, teniendo como objetivo la dignificación de su existencia a través del trabajo y el aroma fresco de la tierra labrada.

Hechos importantes de los primeros 30 años

En el mismo año de fundación, el 30 de septiembre de 1913, fue creada la Comisaría de Bovril, que estuvo a cargo del Comisario Antonio Uzín, mientras que el 11 de mayo de 1914 fue creada la Escuela de Estación Bovril (hoy Nº 15 “Fray Justo de Santa María de Oro); su primera Directora fue la señorita Aurora Santángelo.

A fines del año 1915 se organizó la primera sociedad recreativa, que tenía por finalidad proporcionar diversiones y toda clase de esparcimientos a sus asociados, para lo cual se organizaron bailes y paseos campestres que por el gran auspicio que le otorgaban las familias, solían adquirir renombre en los pueblos vecinos, de donde también acudían a dichas fiestas. Las festividades religiosas y, en particular, las conmemoraciones patrióticas, se festejaban entusiastamente; se acostumbraba contratar orquestas en Villaguay y hasta se llegó a traer la banda de música de Paraná.

En 1918 apareció en el pueblo el primer automóvil, propiedad de don Amado Esper. En ese año se organizó en Bovril, por primera vez, un comité político, siendo su tendencia radical. Se instaló en las inmediaciones de la usina eléctrica y tenía por lema: “Todo por la Patria”; sus autoridades estaban integradas, entre otros, por: Abelardo Lescano, Elías C. Boleas, Arquímedes Secchi, E. Coronel, E. Sciesa, etc. Le correspondió actuar exitosamente en la campaña electoral en que la fórmula Marcó-Mihura se impuso holgadamente en 7 de los 9 círculos que integraban el Colegio Electoral de la Provincia.

También en 1918 se fundó el primer club de fútbol, con la denominación de “Club Deportivo Belgrano”. Su primera comisión directiva la integraron los señores José Seghezzo, Elías Boleas, Abelardo Lescano, Aníbal Lescano, León Ramírez, A. Fernández y Julián Guarrochena. El primer match sostenido por este club fue con Federal, donde no hubo vencedores ni vencidos, pues, luego de una jornada de lucha reñidísima, ninguno de los dos equipos logró abrir el marcador. Posteriormente tomaría su lugar el “Bovril Football Club”.

La primera farmacia de Bovril la instaló don Abelardo Lescano en la casa de don José Boleas.

El primer médico fue el Doctor Mateo Chimenti y, más luego, actuaron también durante períodos más o menos largos, los doctores Núñez, J. Rosenvaser, Faustino García, Arturo Laferriere, Ángel Ríos y Mauricio Friedlander. También hacía visitas periódicas a la localidad el Dr. J. Brage, de Hasenkamp.

En 1927 comenzó a funcionar la primera industria del joven pueblo: el Molino Harinero Bovril, siendo sus dueños: Conrado Graff, Godofredo Kerbs y Andrés Rau.

Alrededor de 1928 fue creada la Estafeta de Correos de Bovril, siendo la Sra. Manuela Boleas su primera estafetera.

En materia religiosa, el 20 de julio de 1929 fue formado el Apostolado de la Oración. Posteriormente, entre 1930 y 1931 se construyó la Capilla “San Miguel”. El 19 de mayo de 1935 se erigió como Parroquia, asumiendo ese día sus funciones el primer Párroco: Presbítero José María Gareis. El 24 de junio de ese año se celebró el primer casamiento y el 4 de septiembre la primera confirmación.

El 26 de junio de 1935 comenzó a funcionar la filial Bovril del Banco de Entre Ríos, la primera entidad financiera de la localidad.

En 1937 comenzó a delinearse lo que sería el Club Deportivo Bovril, siendo su primer presidente el Sr. Roberto V. Seghezzo. La nueva entidad obtuvo la personería jurídica en 1938; al mismo se fusionaría posteriormente el Bovril Football Club.

El 11 de agosto de 1938 el Gobierno Provincial ordenó la demarcación de la zona que abarcaría el futuro municipio de Bovril a crearse.

El 24 de mayo de 1942 comenzó a funcionar el “Hospital San Miguel”, siendo inaugurado oficialmente el 29 de septiembre de 1942. Su primer Director fue el Dr. Faustino García y su primera enfermera la Sra. Sofía Abdala de Centurión.

Fueron Gobernadores de Entre Ríos durante las tres primeras décadas de vida de Bovril (1913-1943): Dr. Prócoro Crespo, Miguel Laurencena, Celestino Marcó, Ramón Mihura, Eduardo Laurencena, Herminio Quirós, Luis Etchevehere, Eduardo Tibiletti y Enrique Mihura.

http://www.radiocentrobovril.com.ar/bovril_.html




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